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El efecto de cuidar el líquido de frenos y evitar el efecto fading



Sin duda los frenos se consideran el sistema más importante del vehículo porque la seguridad y la vida de quienes viajan en él dependen de ellos de una manera más directa y evidente. El sistema de frenos permite que tu vehículo modere o detenga su movimiento. No subestimes el papel de los frenos en la seguridad de tu vehículo. Un buen mantenimiento y chequeos regulares son vitales.

 

¿Cuáles son las principales características que debe tener el sistema de frenos?

  • Eficacia: detener el vehículo en un tiempo mínimo y sobre una distancia mínima.
  • Estabilidad: conservando la trayectoria del vehículo.
  • Progresividad: con un frenado proporcional al esfuerzo del conductor sobre el pedal.
  • Confort: con un esfuerzo mínimo para el conductor.

 

Además, hay que tener en cuenta la frenada correcta tres factores:

  • Factor Mecánico: es aquel en el que interviene el conductor al pisar el freno y que hace al sistema funcionar.
  • Factor Físico: se trata de adherencia del vehículo al terreno y puede variar por:

- Peso del vehículo

- Características y estado de los neumáticos

- Naturaleza del terreno por el que circulamos

  • Factor Fisiológico: se trata del tiempo de reacción del conductor.

 

¿En qué situaciones adversas son importantes los frenos?

Recuerda que el sistema de frenado es el órgano de seguridad por excelencia. De él depende que tu vehículo se ralentice o se detenga cuando sea necesario, de una manera óptima. Además, permite mantener el vehículo parado mediante el freno de estacionamiento. Si tu sistema de frenos está en condiciones adecuadas evitarás:

  • Colisiones por alcance. Es más que probable que te hayas visto obligado alguna vez a pisar de manera brusca y fuerte el freno para salir de un apuro. Tal vez todo quedó en un golpe de chapa, sin embargo, quizá podía haberse evitado. ¿Cómo? Si el sistema de frenos de tu vehículo es capaz de conseguir eficacia adecuada, te permitirá detenerlo en una distancia mínima.
  • Salidas de vía o pérdidas de control del vehículo, en situaciones como curvas o frenazos bruscos. Cuando existe un desequilibrio entre fuerzas de frenado en las ruedas de un mismo eje, provoca que el vehículo gire sobre el eje de la rueda que más frena. Es lógico, ya que la rueda que frena más se “agarra” al asfalto mientras que la rueda del mismo eje, que debido al fallo no frena, seguirá avanzando.
  • La consecuencia es que se produce un desplazamiento lateral sobre la trayectoria inicial, hacia el lado de la rueda que frena bien. Esto supone invadir otro carril o salirse de la carretera. Y ocurre, incluso, en el terreno seco, tanto a 80km/h como a 120 km/h.
  • Además del incontrolable trompo, las distancias de frenado también son diferentes. Así, a 80km/h se recorren 7 metros más con defectos en una rueda, a lo que habría que añadir un desplazamiento lateral será de 4 metros.

 

¿Cómo puedo mantener los frenos de mi vehículo?

Es importante que pongas especial cuidado y que tengas en cuenta:

  1. Cambiar el líquido de los frenos por lo menos cada 18 meses, ya que es un líquido que se degrada con el paso del tiempo y que puede provocar lo que se denomina “efecto fading”. Este efecto en el sistema de frenado se origina cuando no se puede evacuar todo el calor que se genera por la fricción y los frenos pierden su efectividad, poniendo en riesgo la seguridad vial.
  2. Sé responsable con el uso del freno de mano. No es aconsejable utilizarlo como freno de emergencia ya que no tiene la fuerza suficiente para garantizar su efectividad, poniendo en riesgo la seguridad vial.
  3. No utilices cualquier tipo de líquido de frenos, sólo utiliza los que indiquen el manual del fabricante del automóvil.
  4. Verifica el estado de pastillas y discos en lugares especializados, así como si detectas cualquier anormalidad en su funcionamiento.
  5. El líquido de los frenos debe estar siempre por encima del nivel mínimo requerido y no debe cambiar su nivel abruptamente de un día para otro. Si esto sucede debe revisarse inmediatamente porque puede existir una fuga en el sistema.
  6. Practica una conducción ecológica, es decir, si cambias rápido de marcha sin dejar que el motor suba mucho de vueltas e intentas aprovechar al máximo la capacidad de retención del motor de las frenadas, tendrás frenos para mucho tiempo y además, ahorrarás combustible. Si por el contrario, te gusta aprovechar las prestaciones del motor de tu coche y apuras las frenadas, sufrirán más y por tanto, habrá que sustituirlos antes.
  7. Y, siempre, conduce seguro. Respeta la distancia de seguridad y auméntala en el caso de que percibas que la distancia de frenado puede aumentar, bien sea por la lluvia o por cualquier otro factor. Anticípate para evitar reacciones y acciones erróneas, adecúa la velocidad al estado de la vía y el clima, así como revisar tu vehículo periódicamente. Además, asegúrate no solo de tus frenos, sino también que tus neumáticos y amortiguadores, están en buen estado.